Análisis: Wario Land: Super Mario Land 3 (Game Boy)

WARIO LAND
SUPER MARIO LAND 3

por Alf

Este comentario proviene de la revista Bonus Stage Magazine número 13 (Especial King of Fighters) que puedes ver online o descargar gratuitamente aquí.

Título: Wario Land: Super Mario Land 3
Plataforma: Game Boy
Número de Jugadores: 1 jugador
Género: Plataformas
Desarrolladora: Nintendo
Año: 1994

No son muchos los antagonistas de los numerosos spin-offs de Mario que han saltado a la fama. Desde Wart, pasando por Tatanga, Birdo o Waluigi entre otros, pueden sentirse afortunados si aparecen en un discreto segundo plano como personajes jugables de sus juegos deportivos, cuando no directamente caen en el más absoluto ostracismo.

Si existe una excepción a esa regla ese es Wario, jefe final de Super Mario Land 2: Six Golden Coins. Esta parodia del propio fontanero agradó a los fans, hasta tal punto de que tan sólo dos años después (hacia 1994) los chicos de Nintendo decidieron hacer una secuela directa de este título, pero con el propio Wario como protagonista. Así fue como nació Wario Land: Super Mario Land 3 (es significativo cómo éste se ve reducido al estatus de subtítulo).

Como secuela que es, el argumento debe guardar algún tipo de relación con su predecesor, y, de hecho, lo hace. Como recordaréis, Wario había sido derrotado y expulsado del castillo de Mario, quedando sus planes de obtener castillo propio totalmente frustrados. Sin embargo, no tardó mucho en maquinar nuevos planes para lograr tan ansiada meta. La oportunidad se le presentó cuando le llegó la noticia de que la estatua gigante de Peach, hecha de oro macizo, había sido robada por los Piratas del Azúcar Moreno, comandados por la capitán Syrup, quien se convertiría en su principal némesis en las primeras entregas de la saga. Por tanto, debía hacerse con esa estatua antes de que Mario la recuperara. El precio de la estatua más los tesoros que saquease a los piratas bastarían para construirse un castillo más grande que el de su archienemigo y hacer que éste se muera de envidia. Con este sencillo y materialista argumento, hacía su entrada triunfal un Wario cargado de carisma y personalidad, que pronto demostraría que había llegado para quedarse.

Pantalla de título

Gráficos

La tendencia ascendente de la calidad gráfica atestiguada en Super Mario Land 2 tiene su continuación en la entrega protagonizada por su álter ego, hasta el punto de que, sin ser tan abismal como fue este primero con respecto a su antecesor, es bastante notoria.

Todos los elementos que aparecen en el juego (enemigos, objetos, fondos…) están representados a una escala todavía mayor y dotados de un grado de detalle superior. También es digno de reseña el diseño artístico de los escenarios y mapeado recuerda al estilo seguido de los juegos de Mario. Los mundos son muy originales y variados, con áreas de temática culinaria que le otorga un aspecto muy pintoresco.

Pero sin lugar a dudas, su rasgo característico reside en su expresividad. Frente al aspecto hierático que presentaba Mario, vemos a un personaje más expresivo, que realiza más gestos y manifestaciones anímicas en determinadas acciones, todo un logro teniendo en cuenta de que halamos de un juego de Game Boy. A pesar de la mala baba que manifiesta en todo momento el personaje, da la sensación de que, a diferencia del fontanero, nos encontramos ante un protagonista de carne y hueso dotado de emociones propias.

Si golpean a Wario se volverá pequeño

Sonido

El estilo de los temas musicales es distinto al de los habituales en la saga del fontanero. Tienen un ritmo más pausado y parsimonioso, y reflejan el carácter antiheroico, cómico y fanfarrón del personaje. Son asimismo variados y originales, con un número total de temas bastante notable, y al contrario que en Super Mario Land 2, no todos son variables del tema principal, correspondiendo a éstos una fracción importante aunque no claramente dominante.

Los temas acompañan perfectamente a la acción, convirtiendo su banda sonora en una de las que se deben tener en cuanta en la portátil de Nintendo. Los efectos sonoros son igual o más variados que los de Super Mario Land 2.

Probando suerte en un minijuego de bonificación

Jugabilidad

Como sucesor (y hasta cierto punto continuador) de la saga Mario Land, el gameplay conserva ciertos elementos que recuerdan a las aventuras del fontanero. Encontraremos  bloques, monedas, estrellas de invencibilidad y enemigos sobre los que saltar, que te darán un punto de corazón (homologables al medidor de los enemigos liquidados en el Super Mario Land 2). También nos encontramos con el cronómetro del tiempo límite y el contador de monedas, cuyo papel crece espectacularmente junto con la avaricia de su protagonista.

Además, al igual que en el Super Mario Land 2 es posible guardar la partida a mitad de cada nivel (eso sí, esta vez pagando una moneda de diez oros) y poder jugar en tres archivos diferentes. En cuanto a los ítems, son el Ajo (el equivalente al Super Champiñón de Mario), sombreros (el de Toro para aumentar su fuerza física, el de Reactor  para volar por un breve espacio de tiempo y el de Dragón para convertir su gorro en un lanzallamas), y estrellas de invencibilidad, que aparecerán en contada ocasiones y además le harán más veloz. Cuando Wario es herido se trasforma en Wario Pequeño, y si ya está en ese estado, pierde una vida.

Volando con el casco reactor

Pero ahí terminan las similitudes. En todo lo demás Wario Land tiene un estilo propio muy marcado. En los controles se advierte que Wario es menos ágil que el fontanero, por lo que las carreras se terminaron. Si se está acostumbrado a las cabriolas de Mario o de otras sagas, algunos tramos de plataformas pueden hacerse algo más problemáticos, pesados y poco fluidos. A cambio es capaz de embestir bloques y enemigos para hacerlos añicos utilizando su potente golpe corporal (previo aturdimiento para los enemigos más corpulentos), mostrando así una notable fuerza física. También puede agarrarlos y lanzarlos hacia otros enemigos para acabar con todos a la vez, o en ocasiones, estrellarlos contra la pared. La interacción con los enemigos es más realista, pues ya no basta el mero contacto físico para que Wario salga herido, sino que debe ser alcanzado por sus armas o partes letales.

En definitiva, se trata de una completa reorientación del sistema de juego, hasta el punto de ser antagónico al de su archienemigo (movimientos pesados y poderosos frente a los veloces y  ligeros del fontanero) al que es necesario habituarse. Pero pronto se revela como un estilo plenamente funcional, que nos proporcionará horas de diversión.

Duración

La Isla Kitchen se compone de 7 mundos y 40 niveles. Uno de esos mundos (Tierra del Sorbete) es secreto, así como algunos niveles sueltos. Pero su considerable duración no solo se debe a la mayor cantidad de niveles, sino a que éstos albergan tesoros ocultos, por lo que será necesario volver a jugar varias veces hasta encontrarlos todos. Su estilo es lineal, por lo que deberán seguirse por un orden determinado, hasta verse las caras con el jefe final, regresando a un estilo más tradicional de los juegos de plataformas.

Además, su potencial de rejugabilidad es bastante elevado debido a un elemento fundamental en el juego: las monedas. Aquí son un fin en sí mismo, pues deben acumularse en la mayor cantidad posible durante el juego para lograr obtener el castillo más grande al final. Estas se pueden obtener directamente, liquidando enemigos u obteniendo tesoros. Cada uno de ellos tiene un valor determinado que se canjeará por monedas a la hora de lograr el ansiado castillo. Esto hará que el presente diferentes variantes en el final del juego (a más monedas, mejor castillo), incentivándonos a completarlo una y otra vez.

Wario puede romper bloques a empujones

Conclusión

Wario debuta como protagonista en un juego que reinventa los títulos de plataformas, con un estilo único de control y de desarrollo que sentó las bases de los futuros títulos de la saga, ya que se harían recurrentes aspectos tales como los golpes corporales, el acopio de monedas o las distintas formas de noquear a los enemigos.

Se trata además del punto de partida de su saga, Wario Land,  que pasó por prácticamente todas las consolas portátiles de Nintendo. Estamos ante un título clave para los aficionados al género de plataformas y de los clásicos en general.

Usar a los enemigos como arma es muy divertido

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