Análisis: Zombie Nation (NES)

ZOMBIE NATION

por Skullo

 

 

Este comentario proviene de la revista Bonus Stage Magazine número 40 (Especial Gremlins)

Título: Zombie Nation (América) Abarenbou Tengu (Japón)
Plataforma: NES
Número de Jugadores: 1
Género: Disparos
Desarrolladora: KAZe
Año: 1990 (Japón) 1991 (América)

En 1999 un meteorito colisionó contra la Tierra y convirtió a gran parte de la población de Estados Unidos en zombis. El responsable de esa catástrofe es un extraterrestre llamado Darc Seed y la única esperanza de la humanidad es una cabeza del samurái Namakubi, que no duda en salir de su lugar de descanso eterno para convertirse en héroe.

Como podéis ver la historia de este juego no tiene ningún sentido y cuando empiezas a jugarlo y descubres que es un juego de disparos donde la cabeza de samurái es “nuestra nave” es cuando tienes que tomar una decisión: apartar el juego por absurdo o sumergirte en él para ver que otras locuras esconde. Si elegís la segunda opción, os recomiendo que continuéis leyendo.

Introducción del juego

Gráficos

En la introducción del juego veremos una vieja casa en mitad de un tenebroso bosque, de donde saldrá nuestro protagonista, la cabeza gigante de un samurái, lo cual nos debe preparar para lo que veremos durante la partida.

Tras elegir nivel (en el mapa de Estados Unidos) veremos fases que podrían ser de cualquier otro juego de naves (montañas, ciudades…) y enemigos bastante comunes para un juego tan extraño (helicópteros y tanques) pero no os preocupéis porque poco a poco el juego irá volviéndose cada vez más raro, añadiendo enemigos distintos (incluso humanos, que supongo que son zombis) y escenarios más extraños (el de la tormenta es genial). Los jefes finales sí que encajan más con la temática del juego en cuanto a extravagancia, además suelen ser de gran tamaño y si conseguimos llegar a la parte final del juego tomaremos parte en un duelo a muerte entre nuestra cabeza gigante y un extraterrestre que parece que está echándose la siesta.

Algunos escenarios son muy llamativos

Mientras arrasamos los escenarios y causamos destrucción, el juego empezará a “premiarnos” con parpadeos debido a la cantidad de sprites en pantalla, esto puede ser molesto de primeras, pero al final te terminas acostumbrando. La destrucción de las ciudades va acompañada de la aparición de minúsculos humanos que aparecen pidiendo ayuda. Otro detalle gráfico curioso es que la vida de nuestro personaje esté representada por caras y conforme nos van dañando estas se conviertan en calaveras.

Si jugáis a la versión japonesa del juego (Abarenbou Tengu) comprobareis que hay algunos cambios gráficos entre ambas versiones, como que el protagonista sea la cabeza de un duende Tengu o que uno de los jefes es la Estatua de la Libertad tal cual, en lugar de la estatua con el pelo de serpientes al estilo Medusa. Curiosamente el final del juego (con la Casa Blanca y la bandera de Estados Unidos mientras suena el  himno) es igual en ambas versiones.

Puede que en líneas generales este juego no tenga gráficos increíbles (pese a que si hay varios momentos donde nos puede sorprender) pero hay que admitir que su propuesta es tan extravagante que llama mucho la atención.

Imagen de la versión japonesa

Sonido

Las melodías de este juego tienen una calidad correcta (sin alardes de ningún tipo) y son un tanto dispares, ya que pasan de inquietantes a músicas que incluso catalogaría como alegres y encajarían mejor en otro tipo de juego, aunque al menos hay que admitir que acompañan la acción del juego bastante bien. Cuando estemos a punto de morir sonará una música amenazante, que volverá a cambiarse por la música del nivel en cuanto hayamos recuperado algo de vida. Debido a que todo sucede en Estados Unidos, no os debería sorprender que al final del juego suene su himno.

Los sonidos son bastante básicos (básicamente explosiones y disparos) no creo que sobresalgan demasiado y aunque al menos tampoco han llegado a molestarme pese a su constante repetición.

Los parpadeos serán una constante durante la partida

Jugabilidad

Nuestro personaje disparará ojos y escupirá vómito contra sus enemigos, si mantenemos el botón apretado disparará automáticamente (excepto en la versión japonesa donde tendremos que ir dándole al botón para que dispare). Para poder aumentar el poder de su disparo tendremos que atrapar a las personas que nos piden ayuda, que aparecerán cuando destruyamos elementos del escenario.

El movimiento de nuestra cabeza se siente “resbaladizo” de manera que tendremos que jugar un rato para poder jugar sin que nos dañen, siendo eso último algo habitual debido a que nuestro personaje es de un tamaño considerable y eso nos dificultará evitar los ataques de los enemigos (que vendrán acompañados de vez en cuando de alguna ralentización).

El movimiento de la cabeza es algo resbaladizo

Nuestro marcador de vida son las cabezas que hay en la parte inferior de la pantalla, pero funciona de una manera un tanto particular ya que si estamos a punto de morir pero los enemigos no nos golpean en un rato, recuperaremos vida para poder seguir jugando. Este sistema no está mal pensado y nos puede sacar de un apuro.

El desarrollo del juego es bastante simple, no hay diversas armas para poder elegir y tampoco hay mecánicas raras o curiosas que varíen la partida, y los controles se sienten algo sueltos, de manera que a nivel jugable nos encontramos con un juego bastante justito.

Duración

El juego se compone de 4 niveles que podemos elegir en el orden que queramos, tras haberlos completado, accederemos a la batalla final contra Darc Seed.  La dificultad media del juego es bastante alta, pero gracias a que nuestra cabeza de samurái puede sufrir bastante daño sin morir, podemos sobrevivir en momentos donde nos veíamos muertos.

Cuando le hayamos echado bastantes horas (o si somos muy buenos en este tipo de juegos) podremos completar este juego en menos de media hora.

Contra la estatua de la Libertad

Conclusión

Zombie Nation está muy lejos de ser un gran juego de naves comparado con otros juegos de ese género en NES, de manera que su principal (y diría que único) reclamo es su extravagante propuesta, ya que no vais a encontrar otro juego donde una cabeza gigante de un samurái zombi tenga que enfrentarse a los extraterrestres que han convertido a la humanidad en zombis.

Si os llama la atención su propuesta, jugadlo, no os arrepentiréis, pero si no os dice nada y simplemente buscáis un buen juego de naves, seguramente os decepcione.

El jefe final echándose una siesta

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