Análisis: SimAnt (PC)

SIMANT

por Alf

 

Este comentario proviene de la revista Bonus Stage Magazine número 23 (Especial Splatterhouse) que puedes ver online o descargar gratuitamente desde aquí.

Título: SimAnt
Plataforma: PC
Número de Jugadores: 1 jugador
Género: Simulación
Desarrolladora: Maxis
Año: 1991

Quizás sea redundante el término “juego de simulación”. A fin de cuentas, todo videjuego constituye una simulación en sí mismo de algún aspecto de la realidad o la ficción, donde  a menudo se entrecruzan confundiéndose (aventuras, disparos, peleas, carreras, etc.). Pero si nos ceñimos a la acepción tradicional del género como la recreación de la realidad, hasta de la más prosaica, donde todo el sistema de juego se supedita a la misma por encima de apartados tradicionalmente dominantes como la jugabilidad (normalmente limitado a una interfaz con la que hacernos con las riendas de nuestro pequeño mundo), la duración (que suele depender de lo que tardemos en cansarnos del juego) o el argumento (que o bien es inexistente o juega un papel absolutamente secundario), entonces SimAnt se adapta a ese perfil.

Este juego de Maxis, lanzado en 1991 (bastantes años antes de que fuera fagocitada por EA) para distintas plataformas, recrea a su manera el funcionamiento y desarrollo de un hormiguero de una forma relativamente completa para la época, pero con ciertas deficiencias que empañan su resultado final, como veremos a continuación.

Pantalla de título

Gráficos

El apartado visual está a la altura de lo esperado en un juego de principios de los 90, e incluso sorprende la extraordinaria cantidad de elementos en la pantalla que es capaz de mover, sobre todo en los escenarios exteriores, donde transcurre el grueso de la acción. Conforme nuestro hormiguero y el de las hormigas rojas vayan creciendo en población, las veremos corretear aquí y allá en busca de comida, formando verdaderas multitudes a la entrada de los mismos, como sería de esperar toda colonia que se precie, a lo que hay que añadir a otros insectos como arañas o gusanos que deambulan de forma independiente. Obviamente no representa ningún reto para un PC actual, pero quizás provocara no pocas ralentizaciones durante la época, especialmente en los de tecnología menos puntera.

El juego muestra muchos elementos en pantalla

El scroll (movimiento de la pantalla) es otro aspecto que damos por sentado hoy en día, y al que podemos reprochar su escasa agilidad a la hora de desplazarse, en tanto que lo hace con una lentitud desesperante y en detrimento del movimiento de todo lo demás. No obstante, no debemos olvidar que esa fue la gran asignatura pendiente en esta plataforma (de hecho existen no pocos juegos sin scroll alguno, como ya vimos en Prehistorik y Prince of Persia), por lo que para los varemos de entonces podemos considerarlo incluso eficiente.

Existen distintos escenarios vistos bajo diferentes perspectivas según las necesidades jugables de cada momento. Aunque las vamos a tratar más detalladamente más adelante, basta ahora con saber que consta de una pantalla subterránea en perspectiva lateral para visualizar el interior del hormiguero, el citado mundo exterior en vista cenital y provisto de sprites individualizados y totalmente distinguibles, la panorámica del jardín del humano que habita en la casa y que camina de aquí para allá pensando en sus cosas y distintos mapas y gráficos que muestran en directo los datos globales de nuestra partida. Asimismo, en el momento de la muerte de nuestra hormiga a manos de un depredador aparecerá una ventana emergente con un primerísimo plano de, por ejemplo, una araña, y un ominoso de cuadro de texto (“te retuerces en una ardiente agonía mientras el veneno mortal de la araña fluye a través de su cuerpo”), realzando así su carácter inmersivo.

Vista del hormiguero

Sonido

Los temas musicales son casi inexistentes en este título, aunque de nuevo debemos recordar que ese tampoco es uno de los puntos fuertes de este sistema. La única melodía “de verdad”, tan pintoresca como el propio juego, la encontraremos en la cabecera del título, y quedará sumido en el silencio en cuanto finalice.

No se puede decir lo mismo de los efectos sonoros, relativamente variados al cubrir no sólo prácticamente todas las acciones de nuestra hormiga y las otras criaturas y el entorno natural, sino también otros detalles tan curiosos como el ruido del motor del cortacésped cuando nuestra área de acción se encuentra lo bastante cerca del mismo.

El juego nos da información sobre los insectos

Jugabilidad

De entrada, lo más probable es que la interfaz del juego desconcierte a más de uno a causa de la gran variedad de iconos y ventanas simultáneas que hay que manejar, así como los propios controles que deben guiar a una diminuta hormiga en un mundo enorme y hostil.

Si bien puede llevar  algo de tiempo familiarizarse con este sistema de juego, este no es excesivo, y menos con el modo tutorial y el icono de ayuda que nos explica (en inglés, eso sí) a qué corresponde cada herramienta. Es gracias a dicho tutorial con el que nos iremos familiarizando con los controles básicos. Aprenderemos a manejar a nuestra pequeña hormiga amarilla guiando sus movimientos con el botón izquierdo del ratón y haciendo doble clic en éste para excavar túneles y transportar alimento (vitales para mantener la salud de la colonia en niveles altos) o pequeñas piedras, o realizar acciones básicas que impliquen a otros miembros de la colonia, como hacer que éstos patrullen un determinado espacio o que se agrupen en torno a nuestra hormiga, lo que puede resultar especialmente útil para llevar a cabo ataques a la colonia de las hormigas rojas (nuestras eternas enemigas) y acabar con su reina, con cuya muerte concluye la partida tutorial. Una vez comprendida esta mecánica básica y conocido el momento en el que es necesario cambiar de una perspectiva a otra y de un entorno a otro, todos los controles se volverán muy intuitivos.

Duración

Como cualquier otro juego de simulación, su duración es indefinida, e incorpora diferentes modos de juego para tratar de insuflar cierta variedad a un sistema tendente a la sistematización y a la rutina. Aparte del tutorial y de la partida rápida (en la que el juego también acaba al morir la reina roja), un segundo modo destacado es Full Game (partida completa). El principio de la misma es muy similar al del tutorial, con la salvedad de que comenzamos controlando a la reina (la única hormiga disponible). Para evitar que muera, es aconsejable que cambiemos a la hormiga a controlar no bien hayan nacido las primeras obreras, para lo cual mantendremos pulsado el botón izquierdo y seleccionaremos la opción exchange (intercambio). Una vez que la colonia haya crecido lo suficiente y dispongamos de nuevas reinas aladas (con el controlador triangular decidiremos el porcentaje de obreras, soldados y hormigas reproductivas disponibles), será hora de expandir la especie a nuevas áreas, que aparecen representadas en forma de subdivisiones cuadrangulares del jardín. Como veremos, también las hormigas rojas tienen su espacio y se irán expandiendo ocupando nuevos “parches” de terreno. El objetivo final del juego es hacerse con todas y cada una de las áreas (el humano ya se habrá mudado antes de eso debido a la infestación de su casa).

Vista general del jardín

Un último e interesante modo de juego es el Experimental, en el que podremos influir en el entorno a nuestro antojo diseminando el alimento aquí y allá, escavar túneles de uno y otro hormiguero, crear hormigas de ambas especies allá donde creamos oportuno, usar “insecticida”, esparcir piedras e incluso crear murallas, entre otras opciones. Puede utilizarse como una especie de “modo espectador”, aunque no es recomendable debido a la extrema previsibilidad de la conducta de las dos especies. Las hormigas negras incrementan su población con rapidez, pero no son expeditivas, pues están programadas para  permitirnos tomar la iniciativa. Por su parte, las hormigas rojas tienden al estancamiento y retroceso poblacional, pero son mucho más agresivas, por lo que a pesar de la desventaja citada, es probable que ganen la partida. Lo mejor es hacer clic en el icono de empezar partida y manejar la hormiga amarilla y jugar como en la partida rápida o el modo tutorial (es decir, sin posibilidad de expandirte a otros lugares), salvo que lo haremos bajo condiciones controladas por nosotros.

El problema es que, conforme avanza el juego, termina “independizándose” del jugador, casi relegándolo o a un papel de simple espectador. A medida que la colonia adquiere cierto tamaño, son la multitud de obreras las que proveen de comida al mismo y, a gran escala, las nuevas zonas se colonizan solas (aunque también puede ser realizada manualmente) y ganan por sí mismas a las hormigas rojas. Una de las pocas iniciativas que nos quedarán serán los ataques a los hormigueros rivales. Como la hormiga amarilla suele llevar las de perder en un combate directo, la partida se terminará reduciendo a un “jaque a la reina” permanente, lo cual puede ser divertido por un tiempo, pero termina volviéndose demasiado rutinario.

Las hormigas rojas atacan

Conclusión

SimAnt es un juego bastante original, pero que presenta luces y sombras. Si bien la idea de jugar con todo un hormiguero puede resultar bastante sugerente, y técnicamente está en condiciones de exhibir sus bondades en dicha materia logrando un sustancial grado de realismo para la época, sus reiterativas dinámicas lo convierten en un título poco resistente al desgaste que imponen los rigores de partidas largas y continuadas.

 

Cuidado con los depredadores

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